Clase 7 - Manifiesto Individual

 Mi manifiesto va a ser sobre el mismo tema que tratamos en grupo, ya que considero que cinco personas involucradas seguramente influenciaron en lo que fue mi primera conclusión sobre el tema abordado.

La influencia de la autoridad en el aprendizaje

Desde que somos chicos, y me refiero a la época en la que íbamos a primer grado, o inclusive al jardín, la autoridad juega un rol predominante en el sistema educativo que por nuestra corta edad no podemos identificar o nombrar, pero sí percibir. Está implícito en las jerarquías que conforman estos sistemas quién manda, quién obedece, quién sabe y quién aprende. No es la jerarquía, que conforma no solo los sistemas educativos, sino las estructuras en las que se funda y organiza la civilización, lo que estoy poniendo en tela de juicio; sino más bien, su influencia y rol en la educación.

Todos podemos estar de acuerdo en que un maestro es necesario para transmitir sus conocimientos. De hecho, de todas las materias que cursé y todas las horas que pasé frente a un pizarrón desde mi inicio en la escolaridad hasta el día de hoy, lo único inamovible, estático, constante y permanente es la presencia de una persona con más formación, experiencia y, en el mejor de los casos, tacto frente a miles de 'subordinados'. ¿Existe solo esta forma de transmitir conocimiento, de enseñar?

Seguramente alguno pueda darse el gusto de contar alguna experiencia anormal dentro de lo que en mi caso llevan siendo veintiún años de formación sobre alguna clase al aire libre, abajo de un árbol, sentados en el piso, con los bancos ubicados en ronda en lugar de filas e hileras. ¿Alguna vez estuvo ausente la autoridad? El hecho de que cualquier ocurrencia haya sido impulsada por la autoridad, ¿logra opacarla?

Adonde quiero llegar es más hondo. Imaginemos que no hay salón. No hay sillas ni mesas. No hay pizarrones. No hay sala de preceptores. Ni cantinas. Ni oficinas de directores. Tampoco hay una institución llamada escuela o colegio. No hay compañeros ni compañeras. No hay exámenes, bibliografías, libros de lectura obligatoria, orales, recreos, timbres. Imaginemos que somos hijos y no de padres. Alumnos pero no de profesores. Estudiantes pero no de universidades. ¿Que surgiría del aprendizaje entre pares?

Es muy necesario ser conscientes de cuáles son los títulos que nos ponemos o dejamos poner y lo que eso implica. Creo que es el primer paso para dejar atrás este método de aprendizaje que muchas veces oprime, ridiculiza, estigmatiza, titula, diferencia; para poder encontrar un soporte más liviano, descontracturado, dinámico, inclusivo y eficaz para reproducir el conocimiento. 

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