CLASE 1 - Reflexión Individual
Por María Belén Álvarez Martínez
¿Quién es yo?
Consideraría adecuado en un primer lugar el enfatizar el hecho de que, al hablar de un <<yo>>, estamos a su vez haciendo referencia a un <<quién>>. Es decir, que esa única palabra necesariamente habrá de remitirnos a la idea de un ente consciente, es decir, a un sujeto y no a un objeto. El ente al que nos referimos contaría con una percepción según la cual, como sujeto, lograría establecer ciertos límites que le distinguiesen de su entorno. Una vez definidos estos límites, quien se entiende a sí mismo como un <<yo>> sólo sería capaz de contemplar al resto del mundo como algo que le es ajeno, puesto que se encuentra fuera de ellos.
Si bien todo ser humano tiende a auto definirse, ante todo, como un <<yo>>, no podría con igual facilidad explicarnos qué es aquello que lo conforma, ya que se trata de un concepto estrechamente ligado a la experiencia personal, volviéndolo prácticamente inefable. Sin embargo sí podemos afirmar que éste invariablemente se encuentra asociado a la existencia de un cuerpo (aunque no necesaria ni exclusivamente físico).
No creo, entonces, que fuera capaz de proveer una definición adecuada del <<yo>> sin concebirlo como un concepto negativo, mejor definido por lo que no es que por lo que es. ¿Quién es yo? Para mí, toda conciencia no perteneciente al ámbito del <<no-yo>>.
Tus presunciones acerca de otra persona, ¿qué dicen del otro y qué dicen de vos?
Creo que mis presunciones acerca de la otra persona ponen en evidencia tanto nociones obtenidas a través de las diversas construcciones sociales como aquellas que son producto de la propia experiencia. Al observarla sin aún haber interactuado con ella tengo en cuenta toda información que pudiera ayudarme a averiguar de antemano la manera en la que esta persona se relaciona con el mundo y cual es su rol en la sociedad. Puedo hacerme una idea acerca de su carácter, sus intereses y hábitos entre otras cosas. El reflexionar acerca de la experiencia, por otro lado, me permite contemplar en mayor profundidad la raíz de mis presunciones acerca del otro, ya que nuestras conjeturas denotan las experiencias en las cuales no basamos para poder llegar a ellas.
¿Qué mirás cuando mirás? ¿Cómo mirás? ¿Por qué creés que mirás así? ¿Qué creés que condiciona tu mirada?
Al abrir los ojos todo lo que la vista puede percibir es luz, transmitida y reflejada por la materia que vemos. Gracias a ello logramos interpretar en nuestra mente los diversos cuerpos con los que nos encontramos a partir de la diferenciación de los colores. Nuestra mente se torna capaz de concebir, así, una gran variedad de formas. No obstante, <<ver>> no equivale a <<mirar>>, y considero que la diferencia fundamental reside en el hecho de que, cuando miramos algo, en cierta forma lo analizamos en busca de ideas que asociar a ese algo. Es decir, que buscamos interpretar la información que obtenemos del objeto a través del sentido de la vista.
Al mirar o interpretar algo siempre me cuestiono, primeramente, si lo que busco en ello es un mensaje (pensado por alguien) o un indicio, ya que no apreciaría de igual forma una expresión visual que la composición de un objeto natural. Al interpretar un mensaje intento siempre tener en cuenta al emisor y a sus posibles intenciones. Cuando no existe un emisor y la apariencia de un objeto pareciera no <<querer>> comunicar nada, procedo a examinarlo en busca de indicios.
Esto quizá se deba a la costumbre adquirida de intentar analizar toda imagen que se me presenta, con el objetivo de sacar conclusiones que podrían serme útiles en el futuro. Como diseñadora gráfica puedo pensar las características de un objeto como un recurso para comunicar ideas.
Pienso que aquello que condiciona a la mirada personal es todo el conjunto de experiencias previas al acto de observación.
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