Clase 3 - Personaje Modélico
A pesar de que el personaje fue creado grupalmente y todos aportamos para elaborarlo, en mi imaginación el sujeto podría ser yo. En nuestro caso este sujeto que estudia en fadu está en la carrera de arquitectura. Creo que muchos de los componentes podrían ser propios, por lo que me resulta inevitable revisarlos y hacer una autocrítica sobre ellos. Es más fácil empezar por las cosas que admiro de él: es un personaje que tuvo que irse de su casa a los 17 años, sin saber cual iba a ser su destino, quienes iban a ser sus nuevos amigos, sus profesores; tuvo que enfrentarse a la adversidad de vivir solo, cocinarse, hacerse la cama, mantener el orden de una casa, limpiarla; habitar un nuevo espacio, apropiarlo, recorrer calles nuevas, viajar distancias más largas en bondis desconocidos, acostumbrarse a la densidad de una ciudad que no duerme. Su familia quedó en otro lado, los domingos en familia, los asados de papá, la complicidad de sus hermanos, los ‘buenos días’ de mamá, los desayunos compartidos en la mesa de la cocina. Su voluntad es admirable. También lo es su valentía; se cambió de carrera a pesar de que no era lo que el resto esperaba de él, se enfrentó con su ‘yo’ miles de veces, lo escuchó en el silencio de algunas noches, en la soledad de los domingos por la tarde, en cada vez que llegaba a su casa y tiraba la mochila en el sillón, sintiendo que su vida no estaba alineada, que estaba perdiendo el tiempo, que su futuro no tenia esperanzas. Ahora está en tercer año, ya sabe que en su entorno hay mucha gente que está transitando lo mismo, se está animando a descubrirse, está decidiendo en base a lo que le gusta, le hace bien y disfruta. Ya no siente la mirada del resto a centímetros de su cara; no va a los lugares que no quiere ir, cancela los planes si así lo prefiere, usa la ropa que le sienta bien, se anima a desprenderse de su comodidad para enfrentarse a nuevos desafíos, para enfrentarse a él mismo en diferentes escenarios.
Nada de este personaje me genera rechazo. Si este personaje fuera otro, si fuera cualquier persona de fadu, no podría generarme rechazo. Ni sus actitudes, ni su forma de ser, su humor, su estilo. Intento ponerme en el lugar de este personaje, en sus zapatos, y cuestionarme en primer lugar por qué algo ajeno a mi podría generarme rechazo y en segundo lugar, que circunstancias harán que ese personaje se comporte de esa manera, para poder entenderlo y aceptarlo.
El personaje elaborado tiene rasgos modélicos, está dentro de un estereotipo, de una mayoría. Muchas veces se deja influenciar por las tendencias o las modas y quizás sea por un día, algún mes, año o el resto de su vida; pero esto no lo hace modélico, lo que lo hace modélico es ser humano, ser consciente; llegar a su casa y ser quien es. Por eso creo que todos somos personajes modélicos. No creo que haya una categoría que englobe al modelo, y si la hubiera, preferiría enfocarme en quienes no son modelo y por qué.
Creo que hay muchas cosas que condicionan la manera en la que diseño. Principalmente mis profesores. Creo que en muchas ocasiones mis diseños fueron obras suyas hechas por mi. Las tendencias también condicionan; el uso de determinados materiales, la necesidad de estar adelantado tecnológicamente, lo que vende, lo que gusta y genera likes. También mi grupo de amigos, su mirada, sus críticas, su apoyo. Me condiciona mi familia y sus expectativas, mi jefe. Muchas cosas generan presión a mis diseños, pero últimamente estoy enfocándome en que al diseño lo genere un instinto, una canción, un recuerdo, un olor, una sensación; algo propio; algo que esté condicionando mi diseño pero indirectamente, por detrás. Rasgo elegido el que me gusta, me complace; el heredado de mi cuna, de mi casa, mi familia; cuestionado el que no me resulta cómodo, en que me genera inquietudes, no proviene de mi; rechazado cuando me es impuesto; advertido cuando se que va a influenciarme pero igual lo tomo; ignorado porque no me representa o me es ajeno.
Uno de los casos que dan cuenta de algunos rasgos de la fadu fue cuando en el cbc sin conocer a nadie, me senté en una mesa con gente que tenía asignados los mismos horarios y materias que yo en las materias cuatrimestrales y anuales. Mi primera reacción fue de asombro; parecían personas simpáticas y rápidamente nos pusimos a hablar de cosas en común y armamos un grupo de whatsapp. Intuitivamente hicimos grupo en todas las materias y nos vimos durante un año entero todos los días. Conocí sus casas, sus familias, sus gustos, sus personalidades. Generamos una burbuja en la que cada uno fue, desde el segundo en el que nos conocimos, fiel a ese personaje, a esa primera impresión. Con el tiempo ese personaje se desgastó; cada uno empezó a ser quien realmente era, (o quien quería ser) y darse cuenta de esto, estando adentro, llevó tiempo. Una vez que pude verlo, no fue fácil salir de ahí; este grupo estaba condicionando las materias que elegía, los horarios, mi manera de actuar o de ser.
Otro caso fue en segundo año, cuando un profesor por quedarme solo (mi compañera de diseño asignada aleatoriamente abandonó la carrera) decidió corregirme último y hacerme sentir inferior al resto por mi condición y por el desarrollo de mi trabajo, que nunca alcanzaba el nivel del resto. En este caso notaba una gran competencia entre los grupos docentes que se esmeraban en bajar líneas para que sus proyectos (los nuestros) fueran los mejores y obtuvieran las notas más altas. Esa competencia fue claramente transmitida a los estudiantes, que mandaron a cortar en láser o imprimir en 3d su maqueta para que sea la mejor, la más limpia y la más destacable.
Heurística 2022 - García Lanusse Agustín
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