CLASE 3 - Reflexión Individual
Por María Belén Álvarez Martínez
Todas las semanas, como estudiante, he de iniciar un viaje por la mañana. Durante aquél tiempo en el que espero el colectivo en la parada puedo llegar a apreciar un gran número de personas que, al igual que yo, esperan el transporte que les acercará a su destino de preferencia. Sin embargo, no tardo mucho en darme cuenta de quienes son los que, como yo, se dirigen a Ciudad Universitaria y quienes son los que se dirigen, por otro lado y por mencionar algunos ejemplos, al aeropuerto o al jardín de infantes en los bosques de Palermo. Eso no es todo: con el tiempo hasta me fue posible adivinar a qué facultad se dirigía cada estudiante. Y es que, en efecto, un asistente de la FADU promedio es poseedor de ciertas cualidades distintivas. Ya sea caracterizado por cierta forma de vestir, de actuar o por algún otro factor (como podría serlo el hecho de llevar una valija de tablero o alguna maqueta), se hace evidente que existe un sujeto arquetípico por el cual podemos comenzar a buscar.
¿Por dónde
comenzar esta búsqueda? En el taller tuve la oportunidad de intercambiar ideas
con mis compañeros con el objetivo de lograr definir un arquetipo a partir de
rasgos modélicos. Hallamos entonces un conjunto de rasgos compartidos por la
mayoría de los alumnos, lo cual a su vez nos ayudó a tomar conciencia de
aquellos que eran sólo compartidos por cursantes de una carrera en específico.
Naturalmente,
el personaje arquetípico que resultó de este intercambio es poseedor de
características tanto admirables como rechazables. Por mí parte encuentro
especialmente admirable su determinación al perseguir su sueño de encontrar su
vocación. Ella- María, nuestro personaje, nacida y criada en el sur de Argentina-
partió de su casa a los diecisiete años para poder estudiar en la Universidad de
Buenos Aires. Si bien comenzó estudiando Ingeniería Industrial debido a cierta
presión por parte de su familia, más tarde eligió cambiarse a la carrera de Arquitectura.
A partir de lo mencionado me gustaría comentar, en primer lugar, que no deja de
sorprenderme la capacidad que tienen muchos jóvenes de irse a vivir tan lejos de
su ciudad natal, de sus familiares y de sus amigos, especialmente a tan
temprana edad. Creo que es algo que requiere de un gran nivel de independencia
y mucha fuerza de voluntad. En segundo lugar destaco el hecho de que haya
elegido el comenzar una carrera de su interés a pesar de la falta de apoyo de
sus familiares y, quizá, también, de la sociedad en general (puesto que, a
partir de cierta edad, tampoco está bien visto el aún no tener en claro la
profesión que se desea ejercer). Hemos creado al parecer un sujeto independiente,
constante y seguro de sí mismo, con
deseos de desarrollarse intelectual y profesionalmente, y además preocupado por
encontrar aquello que le apasiona a pesar de toda adversidad. Sin embargo, su
personalidad cuenta a su vez con un lado negativo: le cuesta desligarse de los
prejuicios instalados en su crianza y mirar con buenos ojos a quienes no se ven
<<dentro de lo correcto para ella>> (personas con tatuajes,
modificaciones corporales, peinados raros, entre otras cosas). Pienso que como
diseñadores nos es inevitable el concebir nuestra forma de vestir y
presentarnos como un medio de expresión, por lo que no es de sorprender que el
aspecto físico juegue un papel tan importante para nosotros. No obstante, creo
que es importante siempre recordar que puede existir más de una interpretación
para una misma imagen y que lo que uno asume que el otro intenta transmitir con
su imagen no necesariamente se condice con las intenciones de la otra persona.
Como mencioné
anteriormente, el personaje de María fue construido a partir de rasgos modélicos
determinados por el grupo. Ella cuenta con la tecnología como su recurso
principal a la hora de diseñar, está acostumbrada a trabajar en equipo con gente
desconocida y teniendo en cuenta ciertas condiciones para sus entregas (como
formato o materiales), ha oído hablar de Le Corbusier como uno de los principales
referentes en el campo de la Arquitectura, se viste de acuerdo a un estilo
propio y al hablar utiliza términos propios de su área de estudio.
Todavía recuerdo
cuando, al comenzar el CBC, me encargaron por primera vez traer una lámina
informativa. Y digo <<primera vez>> porque al parecer lo que yo
entendía por lámina no era exactamente lo que los docentes esperaban recibir como
entrega. Con mi grupo presentamos una cartulina escrita a mano y con imágenes impresas
pegadas con plasticola, aunque pronto nos dimos cuenta de la forma en la que
desencajaba con el resto de las entregas. Fue más o menos durante esa época
cuando aprendí la importancia del manejo de programas como Adobe Illustrator para
la confección de láminas, sin mencionar que además adquirí pronto la costumbre
de imprimir en los locales de la FADU. Poco a poco fui conociendo los nombres por
los que se conocen los distintos tipos de papel, los formatos internacionales de
impresión (A4, A3, A2, etc) y cuales eran los materiales o herramientas más utilizados
en la profesión.
De momento puedo
identificar dos rasgos principales que comparto con el personaje: mi tendencia
a trabajar en forma digital y la adopción de herramientas y términos aprendidos
en la facultad. Por otra parte, no podría dejar de mencionar mi habilidad
adquirida de trabajar en grupo con gente desconocida. Considero que la
posibilidad de trabajar con personas provenientes de entornos muy diferentes
entre sí es una de las experiencias más positivas por la que pasamos todos los
estudiantes de la UBA. En cuanto a las figuras que se nos presentan como
referentes durante la carrera, creo que en la carrera de Diseño Gráfico se
tiene muy presente a la escuela suiza y su uso de una grilla para prácticamente
todo. Si bien al comenzar la carrera no se tiene muy en claro el cómo encarar
el proceso de diseño, a lo largo de ella podremos ir desarrollando un sistema
propio de ideas y un pensamiento mucho más crítico.
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