CLASE 4 - Reflexión individual
Definitivamente se trató de una experiencia fuera de lo común ya que en nuestra facultad tendemos a relacionar en forma casi inmediata al espacio de taller con la idea de <<hacer>>. La gran mayoría de las cursadas se divide en dos partes: una teórica en la que intentamos concentrarnos exclusivamente en las palabras del docente y una práctica durante la cual trabajamos cumpliendo con una consigna determinada. Sin embargo, la última clase se me presentó la oportunidad de <<pensar el pensar>>.
¿Qué experimenté durante aquellas horas de introspección
pura? En un primer lugar, el fluir de innumerables pensamientos. Los primeros
que tuve se encontraban relacionados en mayor medida a la explicación previa al
ejercicio. Comencé cuestionándome los modos de pensar de los que me valgo en el
día a día y llegué a la conclusión de que el modo al que le presto mayor
atención usualmente es aquél clasificado como <<Manual>> o
<<Artesanal>>. Mientras reflexionaba sobre este tema he llegado a
concebir a la Acción como una especie de mediador entre el mundo físico y el de
las ideas, puesto que una idea se traduce en algo real gracias al poder de la
Acción.
Pasados varios minutos procedí a centrarme en los paisajes
que me rodeaban. Llegaba a apreciar, en un primer plano, el taller en el que
nos encontrábamos; en un segundo plano se encontraban tanto el resto de Ciudad
Universitaria como el estadio de River y, hacia lo lejos llegaba a divisar
muchos más edificios. Habiendo tomado mayor conciencia del espacio no pude
evitar preguntarme acerca de lo que podría estar sucediendo en aquellos lugares
lejanos. <<En la lejanía toda vida humana resulta imperceptible>>
escribí en una hoja, junto a muchas otras frases que me llevaron a recordar mi
afición por la escritura. Siempre fui una persona muy introvertida además de
curiosa y me es demasiado fácil perderme entre tantos pensamientos. Cada
reflexión pareciera poder multiplicarse a una velocidad cada vez mayor al dar
pie a tantas otras. Cada pregunta resulta capaz de engendrar al menos una más.
La siguiente pregunta surgió en mi mente: ¿Qué hacemos
cuando pensamos? Creo que jamás dejará de impresionarme el alcance de la mente
humana. Más de una vez la he visto representada como una dimensión aparte, como
un mundo paralelo al físico que, si bien se ve nutrido por éste, también es
capaz a su vez de crear formas propias. Sí; al pensar dotamos de significado
todo paisaje, objeto, sensación o ente conocido y esto se hace mucho más
evidente cuando evocamos un recuerdo.
Llegada la hora de abandonar el aula para poder continuar
reflexionando por fuera de ella, procedí a recorrer el pabellón en silencio en
búsqueda de lugares relativamente tranquilos. Mientras me dirigía al subsuelo
tuve la oportunidad de ir contemplando el edificio. Me puse a pensar entonces
en lo mucho en que mi forma de ver el lugar había cambiado a lo largo de los
años. Recordé mi primer día, cuando la FADU aún se sentía como un enorme laberinto,
como un lugar inexplorado. Habiendo transcurrido varios años, vemos la
modalidad presencial de una manera muy diferente. Hoy la facultad me transmite
un sentimiento de familiaridad. El espacio es el mismo. Simplemente ha cambiado
nuestra forma de pensarlo.
Comentarios
Publicar un comentario